PSICOEDUCACIÓN TRASTORNO DELIRANTE

DESCRIPCIÓN

El trastorno delirante o paranoide, es un trastorno psicótico caracterizado por ideas delirantes en ausencia de cualquier otra psicopatología. En particular, la persona con trastorno delirante no ha cumplido nunca los criterios para la esquizofrenia y no tiene alucinaciones visulales, auditivas ni olfativas.

Una persona con trastorno delirante puede ser bastante funcional y no tiende a mostrar un comportamiento extraño, excepto como resultado directo de la idea delirante. Sin embargo, con el tiempo la vida del paciente puede verse más abrumada por el efecto dominante de las creencias anormales. Los delirios suelen venir de tiempo atrás y persistir durante varios años.

Las personas que lo padecen, suelen presentar estas características:

  1. Expresan una idea o creencia con una persistencia excesiva
  2. A pesar de su convicción profunda, hay un cierto secretismo o sospecha cuando el paciente es preguntado sobre el tema
  3. Tienden a estar sin humor e hipersensibles, especialmente respecto a su creencia.
  4. Tienen un carácter de centralidad: independientemente de lo improbable que sean las cosas que le ocurren, el paciente lo acepta sin casi cuestionárselo
  5. Si se intenta contradecir su creencia es probable que levante una fuerte reacción emocional, con irritabilidad y hostilidad
  6. La creencia es, cuando menos, improbable
  7. La idea delirante ocupa una gran parte del tiempo del paciente, y abruma otros elementos de su mente
  8. El delirio, si se exterioriza, conduce a comportamientos anormales y fuera de lugar, aunque quizás comprensibles conocidas las creencias delirantes.

CRITERIOS SEGÚN DSM VA. Presencia de uno (o más) delirios de un mes o más de duración.B. Nunca se ha cumplido el Criterio A de esquizofrenia.

Nota: Las alucinaciones, si existen, no son importantes y están relacionadas con el tema delirante (p. ej., la sensación de estar infectado por insectos asociada a delirios de infectación).

C. Aparte del impacto del delirio(s) o sus ramificaciones, el funcionamiento no está muy alterado y el comportamiento no es manifiestamente extravagante o extraño.

D. Si se han producido episodios maníacos o depresivos mayores, han sido breves en comparación con la duración de los períodos delirantes.

E. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra afección médica y no se explica mejor por otro trastorno mental, como el trastorno dismórfico corporal o el trastorno obsesivo-compulsivo.

Tipos 

  • Erotomaníaco: el tema central del delirio es que otra persona está enamorada del individuo.
  • De grandeza: el tema central del delirio es la convicción de tener cierto talento o conocimientos (no reconocidos) o de haber hecho algún descubrimiento importante.
  • Celotípico: el tema central del delirio es que su cónyuge o amante le es infiel.
  • Persecutorio: el tema central del delirio implica la creencia del individuo de que están conspirando en su contra, o que lo engañan, lo espían, lo siguen, lo envenenan o drogan, lo difaman, lo acosan o impiden que consiga objetivos a largo plazo. Es el más frecuente. La idea delirante puede surgir a partir de un hecho real que el paciente exagera desproporcionadamente. Puede intentar remediar esta situación mediante acciones legales, o agrediendo a las personas que considera que le están infringiendo o buscan su mal. Generalmente, se encuentran enfadados, irritables y suspicaces.
  • Somático: el tema central del delirio implica funciones o sensaciones corporales alteradas. Por ejemplo, pensar que el cuerpo presentan alguna malformación, o que emite un olor desagradable.
  • Mixto: este tipo se aplica cuando no predomina ningún tipo de delirio, presentándose varias temáticas conjuntamente.
  • No especificado: este subtipo se aplica cuando el delirio dominante no se puede determinar claramente o no está descrito en los tipos específicos (p. ej., delirios referenciales sin un componente persecutorio o de grandeza importante).

CARACTERÍSTICAS DE LOS DELIRIOS

  • Incorregibilidad: algunos autores opinan que los delirios son incorregibles, sin embargo, la evidencia ha demostrado que pueden llegar a corregirse presentando evidencias en contra. En primer lugar, el sujeto renuncia la veracidad de las evidencias. Pero puede darse una segunda fase en la que cuestione sus creencias delirantes, conviviendo éstas con la realidad. La tercera fase supondría la aceptación de tales evidencias.
  • Apoyos sociales: se piensa que el paciente encuentra constantemente evidencias en contra de las creencias delirantes. Esto no es del todo real pues, normalmente, en la vida cotidiana, las personas a las que les cuenta su creencia delirante no les suelen contradecir para evitar malas reacciones por su parte.
  • Intensidad o convicción: grado de convicción que tiene el sujeto sobre la creencia. La convicción en el  delirio suele ser  absoluta.
  • Preocupación: las creencias delirantes causan en los sujetos que las tienen preocupación, no pudiendo evitar tener pensamientos rumiativos.

SESGOS Y DISTORSIONES QUE MANTIENEN EL DELIRIO

  • La inercia para mantener creencias: las creencias tienden a mantenerse en el tiempo, siendo difíciles de cambiar.
  • La influencia en la conducta: en el mantenimiento de los delirios hay dos círculos viciosos: primero, los delirios influyen en la conducta; segundo, los delirios deterioran el respeto que los demás otorgan al paciente. Estos dos factores reforzarían la necesidad de compensar la autoestima mediante la interpretación delirante.
  • Profecía autocumplida: los delirios hacen que las personas tengan una conducta que se corresponda con el delirio y, esa conducta, puede hacer que el contenido del delirio se convierta en realidad. Ej: los delirios de persecución se vuelven válidos como resultado de la conducta antisocial del paciente.
  • Sesgos en las atribuciones: los humanos no nos comportamos como científicos profesionales. Tendemos a emplear estrategias verificacionistas (buscamos ideas acordes con nuestro pensamiento) a la hora de probar nuestras hipótesis. Estas razones harían que los delirios no se autocorrijan.
  • Sesgos en el razonamiento: los pacientes con delirios parecen ignorar los datos procedentes de otras experiencias que contradicen la idea delirante.

CURSO 

Es, por lo común, un trastorno crónico, aunque se pueden producir oscilaciones en la intensidad de las creencias delirantes. La edad de inicio es variable, pudiendo oscilar entre la adolescencia y la edad avanzada. En raras ocasiones, el trastorno puede remitir en unos meses, sin que haya de nuevo recaídas.

PRONÓSTICO

Como factores indicadores de buen pronóstico podemos señalar: un buen ajuste ocupacional y social, sexo femenino, inicio antes de los 30 años, aparición aguda de la enfermedad, breve duración del episodio y presencia de factores precipitantes o estresores psicosociales.

EPIDEMIOLOGÍA 

La mayoría de estudios señalan una ligera mayor frecuencia en mujeres (ratio de varones/mujeres: 0.85), aunque en otros, la diferencia es incluso mayor (ratio mujeres/varones: 3).

ETIOLOGÍA

Se ha asociado una gran cantidad de factores causales :

  1. Factores activadores: suceso vital estresante y traumático, emociones fuertes (crítica familiar, hostilidad, y/o intromisión).
  2. Componentes biológicos: tendencia heredada (genes múltiples) a desarrollar la enfermedad.
  3. Complicaciones prenatales al nacer: infección viral durante el embarazo, lesión al nacer que afecta las células cerebrales, química cerebral (elevados niveles de dopamina y serotonina), estructura cerebral (ventrículos alargados).
  4. Componentes sociales: situaciones ambientales (medio familiar temprano) pueden activar la aparición, influyendo la cultura en la interpretación de las alucinaciones y delirios.
  5. Componentes conductuales positivos: manifestaciones activas de conducta anormal (delirios, alucinaciones, habla desorganizada, movimientos corporales irregulares, catatonía). Componentes conductuales negativos: afecto plano (falta de expresión emocional), abulia (ausencia de iniciativa, apatía) y alogía (ausencia relativa en cantidad y contenido de habla).
  6.   Influencias emocionales y cognoscitivas: estilos de interacción marcados por una fuerte crítica, hostilidad y participación emocional excesiva pueden activar la reincidencia.
  7. Características de personalidad: individuos que presentan un acusado narcisismo y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose consecuentemente dotados de una baja autoestima.

TRATAMIENTO

El tratamiento más indicado es combinado.

Suele ser necesario el uso de fármacos antipsicóticos para paliar los síntomas: tanto en el caso de que aparezcan de manera paulatina interpretaciones y comportamientos extraños, como cuando se manifiesta en forma de brote. Debe ser constante para que sea eficaz. Aplicar la dosis de manera infrecuente puede agravar los síntomas existentes o generar nuevos.

La intervención psicoterapéutica se plantea cuando el paciente se encuentra más receptivo y motivado para cambiar actitudes y aprender nuevas estrategias para reducir fuentes de estrés que potencien nuevos episodios, y para ayudarle a identificar las ideas y sensaciones que se asocian a la posibilidad de una nueva recaída. También es necesario trabajar con la familia para orientarles sobre la manera de proceder en este tipo de casos.

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